Si lo hubiese sabido antes

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Jackf / 123RF Foto de archivo

No es una novedad que actualmente el trabajo o estudios nos hagan cambiar de residencia y ciudad, tampoco lo es que el elevado precio de los pisos nos obligue a optar por el alquiler de vivienda.

A lo largo de mi vida, he vivido en muchas ciudades y en distintos sitios en los que a cambio de una renta mensual, han sido mi hogar.Como todo, me han tocado caseros que han sido muy atentos, casi como padres para mi y con otros he tenido una relación meramente comercial. Aunque en su mayoría siempre han sido muy buenos y correctos en su trato, siempre hay excepciones.

Hoy compartiré una experiencia de una excepción muy, muy mala. Encontré un apartamento precioso en un barrio con solera dentro de una de las zonas más bonitas de España, El piso tenía unos años, el vecindario era muy cordial, tenía cerca tiendas, centros comerciales y mi trabajo, todo era perfecto. El casero parecía una buena persona, sin embargo mis vecinos me habían advertido que la cosa cambiaría en cuanto dejara el piso…

A los pocos días de instalarme, me percate de que la cisterna del inodoro tenía un desperfecto así que llamé a mi casero para decírselo. Él se presentó, examinó la rotura y me respondió sonriendo y en tono amable que no me preocupase, así que no le di mayor importancia. Al finalizar mi contrato entregué las llaves y el piso como lo había encontrado, y él quedó en transferir la fianza en días posteriores, lo normal. Sin embargo un par de días después, recibí Whatsapps amenazantes de mi casero, diciéndome que iba a tener que cambiar el cuarto de baño porque yo había roto el inodoro y al no fabricar las piezas rotas tendría que cambiarlo todo, y por ende perdería mi fianza.

A pesar de consultar diversas maneras para obtener la devolución de fianza y no dejar la estafa impune, sin embargo tenía factores en mi contra como el hecho de que el hijo del casero deshonrado era abogado y que era su palabra contra la mía, así como el gasto extra que suponía defenderme. Finalmente llegué a la conclusión de que era inútil hacer algo al respecto y si bien perder dinero duele, más me ofendía que mi honor quedase en entredicho.

En esos momentos de frustración e impotencia me hubiera gustado saber que existen soluciones para este tipo de sinsabores. Y es que la mayoría de los contratos de arrendamiento, existen muchas cláusulas y seguros que protegen al propietario pero no al arrendatario, privándolo de sus derechos de inquilino.Por ello diversas aseguradoras españolas cuentan con productos indicados para cubrir este tipo de necesidades como los seguros de inquilinos, que por menos de 100 euros al año o la mitad, según coberturas contratadas, podrían ahorrarte muchos dolores cabeza.

Son productos que cubren problemas y desperfectos en la vivienda, desgaste de uso común y otros incidentes, además proporcionan ayuda legal, cobertura de responsabilidad civil y dan al inquilino un arma de protección en casos de un casero malintencionado.Además, en muchos otros casos la persona que vive de alquiler tiene animales de compañía que podrían causar daños, o existentes deficiencias en la vivienda pueden provocar molestias a terceros, como lo son las filtraciones de humedad.

Por ello llegué a la conclusión de que en este tipo de situaciones, contar con un seguro de inquilino es una buena idea ya que estaremos protegidos ante la ley, que a veces suele ser confusa y prestarse a diversas interpretaciones y casi siempre en contra del inquilino.

Créditos de imagen: Jackf /123RF Foto de archivo

Con vocación de MacGyver desde pequeño. Estudié Ingeniería Técnica Informática, he trabajado en varios sectores e iniciado varias spin-off. Soy amante de la tecnología y de su aplicación en marketing y finanzas, actualmente soy Project Leader en Futurespace, tengo un MBA y una diplomatura en Domótica.